sábado, 6 de octubre de 2012

¿Andar en 4 patas? * Walking on 4 legs

La Ingeniosa Maravilla del Cuerpo Humano * Globedia

¡Imagínese cuántas cosas dejaríamos de hacer si tuviéramos que andar a cuatro patas!

How do you say ''andar a cuatro patas'' in english language? ''Walking on all fours'' 
Andar a cuatro patas  (español)
Walking on all fours  (english)
Marcher à quatre pattes  (french)
Gehen auf allen Vieren  (german)
Ходьба на четвереньках  (russian)
Camminare a quattro zampe  (italian)  

EL CUERPO humano es extraordinariamente versátil. No hay animal que tenga toda la gama de capacidades que posee el hombre.
Una de las razones de tal versatilidad es nuestra postura erecta, que además de ampliarnos el campo visual, nos libera los brazos y las manos para ejecutar infinidad de tareas. ¡Imagínese cuántas cosas dejaríamos de hacer si tuviéramos que andar a cuatro patas!
Otra ventaja de los humanos es el complejísimo sistema sensorial con que se nos ha dotado, que será el tema central de este artículo. Incluidos en él están las manos, los oídos, los ojos y, por supuesto, nuestro excepcional cerebro. Analicémoslos uno a uno.
La mano
Nuestras manos son instrumentos muy bellos y de una precisión asombrosa. Con ellas podemos enhebrar una aguja o blandir un hacha, pintar un retrato o tocar el piano. Además, son sumamente sensitivas. Con solo un roce podemos saber si lo que tocamos es pelaje, piel, metal, papel, madera o agua. En efecto, las manos son mucho más que simples utensilios para agarrar y manejar cosas: nos proporcionan información sobre el mundo exterior y constituyen un vehículo para transmitir calidez y afecto.
¿A qué se debe que la mano sea un órgano tan práctico, expresivo y sensitivo? Las razones son numerosas. He aquí cuatro.
1. Nuestras dos manos contienen un total de más de cincuenta huesos, lo que equivale a una cuarta parte del conjunto de huesos del cuerpo. El intrincado ensamblaje de sus partes ?huesos, articulaciones y ligamentos? confiere a la mano una increíble flexibilidad.
2. La mano humana está provista de un pulgar que se opone a los otros dedos y cuya articulación es en silla de montar (ingenioso diseño en el que dos superficies con forma de silla de montar encajan formando ángulos rectos). Este tipo de articulación, junto con los músculos y otros tejidos de la zona, otorgan al pulgar una flexibilidad y fuerza notables.
3. Tres juegos de músculos controlan la mano. Los dos más fuertes ?extensores y flexores? se originan en el antebrazo y actúan sobre los dedos mediante tendones. Imagínese lo abultada y poco eficiente que sería la mano si estos músculos estuvieran localizados en ella. El tercer juego, mucho más pequeño, está situado en la mano y permite a los dedos realizar movimientos de gran precisión.
4. Los dedos son sensores vivos. En la punta se ubican aproximadamente dos mil quinientos receptores por centímetro cuadrado (la sexta parte de una pulgada cuadrada). Además, existen diversos tipos de receptores, cada uno con una función particular, que nos permiten percibir texturas, temperatura, humedad, vibraciones, presión y dolor. El dedo humano es el sensor táctil más fino de cuantos se conocen.
El oído
Si bien es cierto que algunos animales pueden percibir frecuencias sonoras por encima del rango audible para el hombre, el oído y el cerebro humanos hacen una combinación formidable, según dicen los entendidos. El sentido del oído nos permite percibir el tono, timbre e intensidad de un sonido, así como su dirección y origen. El rango normal de audición humana es de 20 a 20.000 hercios (Hz), o ciclos de oscilaciones sonoras por segundo, dentro del cual la franja de mayor sensibilidad se ubica entre los 1.000 y 5.000 Hz. Además, somos capaces de reconocer una diferencia de un solo hercio, digamos, de 440 a 441.
La sensibilidad de este órgano es tal que puede captar sonidos incluso cuando la vibración del aire hace desplazar la membrana del tímpano una distancia inferior al diámetro de un átomo. Según un curso universitario sobre audición, ‘el sistema auditivo humano está próximo a los límites físicos teóricos de sensibilidad. […] Una mayor sensibilidad al sonido nos serviría de muy poco, pues lo único que oiríamos sería un ‘silbido’’ como consecuencia del movimiento aleatorio de los átomos y moléculas del aire.
Las vibraciones del tímpano son amplificadas de forma mecánica por un sistema de palancas y transmitidas al oído interno por una cadena de huesecillos conocidos como martillo, yunque y estribo. ¿Y si de repente se produce un sonido ensordecedor? El oído cuenta con un mecanismo de protección incorporado, en forma de acción muscular, que ajusta la cadena de huesecillos para disminuir la fuerza del sonido. Aun así, el oído no está hecho para soportar ruidos fuertes y prolongados, y puede sufrir lesiones permanentes; de ahí la importancia de cuidar este maravilloso don de nuestro Creador (Salmo 139:14).
El sistema auditivo también nos permite localizar la procedencia de los sonidos. El secreto radica en varios factores, entre ellos la forma de concha de la oreja, sus pliegues, la distancia a la que está colocada una oreja de la otra y la genialidad del cerebro para hacer cálculos. Si se detecta una mínima diferencia de intensidad en el sonido que percibe un oído con respecto al otro, o si el sonido llega a cada oído con una diferencia de tan solo treinta millonésimas de segundo, el cerebro hará que los ojos se dirijan rápidamente al lugar de donde proviene el sonido.
Imagínese lo que sería realizar todas esas operaciones de manera consciente. Para ello tendríamos que utilizar unas matemáticas muy avanzadas, y hacerlo a la velocidad del rayo. Si un ingeniero diseñara un sistema de audición que se acercara, siquiera remotamente, al que nos dio el Creador, sería objeto de múltiples honores. Ahora bien, ¿cuántas veces escuchamos a la gente atribuir al Creador el mérito por sus asombrosas obras? (Romanos 1:20.)
El ojo
En opinión de los investigadores, la gente con buena vista recibe un 80% de su información sobre el mundo a través de los ojos. Trabajando en combinación con el cerebro, los ojos nos permiten ver a todo color, seguir el movimiento de los objetos y las imágenes sin interrupción, reconocer patrones y formas, y ver en tres dimensiones; asimismo, posibilitan la visión en ambientes con distinta intensidad luminosa.
Intervienen en esto último mecanismos complementarios. Por ejemplo, el diámetro de la pupila puede dilatarse de 1, 5 a 8 milímetros (0, 06 a 0, 3 pulgadas), dando por resultado un aumento de hasta treinta veces en la cantidad de luz que penetra en el ojo. Los rayos pasan luego al cristalino, que los enfoca en la retina, concentrando la energía luminosa por un factor de 100.000 veces, por lo cual nunca se debe mirar el Sol directamente.
En la retina, a su vez, hay presentes dos tipos de fotorreceptores: los conos (aproximadamente 6.000.000), gracias a los cuales percibimos los colores y vemos imágenes de alta resolución, y los bastones (de 120 a 140 millones) ?con una sensibilidad más de mil veces mayor que la de los conos?, que nos ayudan a ver con poca luz. En condiciones óptimas, un bastón es capaz de captar un solo fotón, o partícula elemental de la luz.
Otro mecanismo de adaptación es el de las neuronas retinales vinculadas a los conos y bastones. Estas se adaptan ‘en segundos y pueden incrementar la visión nocturna por un factor de 10 o más ?explica la Asociación Americana de Optometría?. La adaptación neural es como tener en una cámara películas de baja sensibilidad y de alta sensibilidad para usarlas simultáneamente’.
Los ingenieros construyen cámaras, escáneres y computadoras, así como programas informáticos compatibles; no obstante, el grado de integración y complejidad que alcanzan es infinitamente inferior al de nuestro sistema sensorial. Preguntémonos entonces: ‘¿Es lógico atribuir al ciego azar nuestro sistema sensorial infinitamente superior, como hacen los evolucionistas?’. Un antiguo siervo de Dios llamado Job sabía muy poco acerca del cuerpo humano en comparación con lo que hoy sabemos, pese a lo cual se sintió movido a decir a Dios: ‘Tus propias manos me han dado forma’ (Job 10:8).
El cerebro
El cerebro descifra con pasmosa eficacia el raudal de señales que le envían los órganos de los sentidos a través de los nervios; además, vincula dichas señales con los datos almacenados en la memoria. Esta es la razón por la que un determinado olor puede hacer que el cerebro recupere un suceso olvidado hace mucho tiempo. Y cuando vemos solo una pequeña parte de una imagen conocida, digamos la punta de la cola del gato de casa, el cerebro suple lo que falta para que sepamos que el animal está cerca.
Naturalmente, nuestro cerebro no vino programado de antemano con imágenes de gatos, el aroma de una rosa, el sonido del agua que corre o la sensación del pelaje de un animal: todo ello son cosas que tuvo que aprender por asociación. Así lo comprueban las observaciones de personas que han nacido ciegas y después adquirieron la vista, quizás con una operación. Como no habían visto nada, su cerebro tuvo que aprender a interpretar el aluvión de señales visuales que recibía. ¿Qué demuestran los resultados?
Estas personas aprenden rápido a distinguir los colores, el movimiento y las formas sencillas; pero a partir de ese momento, el progreso varía. Los niños, en especial los más pequeños, siguen aprendiendo muy bien. No así los adultos; por ejemplo, su capacidad para reconocer los rostros permanece bastante reducida. Y, desgraciadamente, una característica común de los adultos ‘curados’ es la ‘euforia inicial seguida de desencanto y desorientación luego que empiezan a ver, lo que a menudo da paso a una grave depresión’, informa el Laboratorio Koch, del Instituto de Tecnología de California.
Lo anterior nos ayuda a comprender mejor la magnitud de las curaciones que efectuó Jesucristo durante su ministerio terrenal. Él no solo les abrió los ojos a los ciegos y los oídos a los sordos, sino que hizo que pudieran reconocer los objetos y sonidos a su alrededor. Del mismo modo, los mudos a quienes les desató la lengua hablaron normalmente, algo asombroso sobre todo en el caso de quienes habían nacido con esa discapacidad (Mateo 15:30; Marcos 8:22-25; Lucas 7:21, 22). Y podemos estar seguros de que ninguno de los ciegos sanados por Jesús cayó en depresión. Es más, uno de ellos tuvo el valor de defenderlo ante sus enemigos religiosos con estas palabras: ‘Desde la antigüedad jamás se ha oído que alguien abriera los ojos a uno que hubiera nacido ciego. Si este hombre no fuera de Dios, no podría hacer nada’ (Juan 9:1-38).
En el siguiente artículo examinaremos algunas de nuestras cualidades interiores, como la valentía y el amor. ¿Se ha preguntado por qué los seres humanos poseemos la capacidad de manifestar dichas cualidades en un grado desconocido para los animales? Por cierto, la existencia de estas características plantea un serio problema para quienes intentan probar que el hombre no es más que un animal altamente evolucionado.
Recuadro informativo
NUESTRO MARAVILLOSO CEREBRO
¿Cómo siente, oye, ve y huele el cerebro? Los científicos están perplejos. ‘Su cerebro no da pistas sobre cómo ve usted las palabras que está leyendo en este momento’, dijo el físico Gerald L. Schroeder.
También añadió: ‘Las revelaciones sobre el funcionamiento del cerebro, cuya complejidad era antes inimaginable, han puesto en tela de juicio la teoría simplista de la evolución fortuita de la vida. […] Estoy seguro de que si Darwin hubiera conocido la sabiduría escondida en la vida, habría propuesto una teoría del todo distinta’. 

La Ingeniosa Maravilla del Cuerpo Humano * Globedia
 

http://mx.globedia.com/ingeniosa-maravilla-cuerpo-humano 

Bilingual Journalist * Globedia * Mexico 
http://mx.globedia.com/perfil/bilingual-journalist/ 
Kids of the Future * Blogspot * Prof JML * Mexico
http://bilingual-speakers.blogspot.mx/p/temas.html 
Bilingual News for Students * Scoop IT
http://www.scoop.it/t/bilingual-news 

http://bilingual-speakers.blogspot.mx/p/temas.html

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